Yo creo que las islas son los primeros pisos que hizo Dios para las sirenas.
¡Que grande que es la cochera! me dijo la Sirenita.
Atame los pies y desenterrame el cerebro de esta atmosfera somnlienta.
¡En fin, pincha la burbuja! me dijo La bella Durmiente.
El tercer estomago de la vaca es un espacio al menos cómodo. Me situé ahí y me senté a mirar, era mohoso, pero te daban ganas de saltar. Parecía una cámara elástica. De a ratos, los gases intestinales nos venían a visitar, pero sólo por unos segundos, llovía... llovía. Entonces nos lanzamos por el tobogan que nos llevaba al cuarto estómago, ahí me encontré el acido clorhídrico.
¡Pensar que sólo era un pequeño pastito y cuando salí los sobrevivientes me llamaron Abono!
La religión es el opio de los pueblos, y la música de los latinos, que nadan un mar de dulce de leche tan desdogmatizado, donde todos y absolutamente todos, los pensamientos son heterogéneos. Vive tu vida loca dice la canción, y así fue y así inventaron la bomba atómica.
¡Sí, vive tu vida loca y loca te dejan las radiaciones! me dijo un sobreviviente de Hiroshima.
Viajar en banana, taparte con una cortina de pasto y cortarte el pelo con una trincheta era común en la tierra. Los extraterrestres no sabían que la guitarra servía para sentarse, que las nubes se comían y las lágrimas de los topos subterráneos se juntaban para crear la lluvia.
¡ET phone Home, estos humanos son realmente extraños!
domingo, 11 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
"Puras Papanatas" decía un hombre descreído.
Hoy es el día que decidí escribir sobre lo más cliché. Te lleva, te trae, te arranca la cabeza (Y no intento copiar esa canción, que después de haberlo escrito, me dí cuenta)
Intento explicar una sensación, eso que te hace fuerte, débil, eso que te hace llorar y que matar de risa, eso que en tiempos de cólera todo te resulta tan abstracto y fuera de su significado. Que en tiempos donde todo es rosa, todo es rosa. Que con sólo un soplido el rosa se convierte en un negro amargo pero sin sabor.
Es así. Cíclico, loco, desesperante. Es así. Trágico, injusto, irracional.
Sí, hoy es día que decidí escribir sobre lo más cliché, el amor. Sobre eso que a algunos nos vuelve locos.
PD: Para aquel hombre descreído, le digo: "Creer para ver"
Intento explicar una sensación, eso que te hace fuerte, débil, eso que te hace llorar y que matar de risa, eso que en tiempos de cólera todo te resulta tan abstracto y fuera de su significado. Que en tiempos donde todo es rosa, todo es rosa. Que con sólo un soplido el rosa se convierte en un negro amargo pero sin sabor.
Es así. Cíclico, loco, desesperante. Es así. Trágico, injusto, irracional.
Sí, hoy es día que decidí escribir sobre lo más cliché, el amor. Sobre eso que a algunos nos vuelve locos.
PD: Para aquel hombre descreído, le digo: "Creer para ver"
martes, 1 de abril de 2008
Pero No. Eso no es.
La gente se para en la vereda a hacer avistaje ¿Qué entendemos por avistaje? Abrir los ojos bien, moverlos de arriba abajo observando detalladamente. El proceso va acompañado con la mano en la cintura.
No, claro que no. Eso no es avistaje. Algunos piensan que este proceso es algo con lo que se nace. Claudia dice: “Es innato, en mi familia somos dos los afortunados que lo tenemos”
Pero no, claro que no. Eso no es avistaje. Un grupo de mujeres adolescentes se hacen llamar “Las Avistaje”. Damitas que en la disco se paran en ronda y cuchichean, turnándose una por una, para levantar la cabeza mirando sin escrúpulos a la víctima.
No, claro que no. Es no es. A ver… tomemos el sentido literal de la palabra. La preposición “A” es la “A” privativa. Y el resto de la palabra “vistaje” hace referencia al proceso de ver.
Pero no, no y no. Eso no es avistaje.
Avistaje, avistaje. ¿No es cuando las personas se paran cerca del aeropuerto a ver los aviones? Sí, eso es.
No, claro que no. Eso no es avistaje. Algunos piensan que este proceso es algo con lo que se nace. Claudia dice: “Es innato, en mi familia somos dos los afortunados que lo tenemos”
Pero no, claro que no. Eso no es avistaje. Un grupo de mujeres adolescentes se hacen llamar “Las Avistaje”. Damitas que en la disco se paran en ronda y cuchichean, turnándose una por una, para levantar la cabeza mirando sin escrúpulos a la víctima.
No, claro que no. Es no es. A ver… tomemos el sentido literal de la palabra. La preposición “A” es la “A” privativa. Y el resto de la palabra “vistaje” hace referencia al proceso de ver.
Pero no, no y no. Eso no es avistaje.
Avistaje, avistaje. ¿No es cuando las personas se paran cerca del aeropuerto a ver los aviones? Sí, eso es.
Pero no la mires mucho
Cuando quiero que estés de este lado, estas. Cuando quiero que estés del otro lado, también estas. Pero si quiero ponerme en el medio, no estoy. No la mires mucho. No me mires mucho. Así era Libertad. Realmente no sabía hasta dónde llegar, sus emociones cambiaban con el amanecer y volvían a cambiar con la luna. Libertad esta encerrada en varias ideas que venían como las olas del mar, rompían en la orilla. Libertad soñaba con ese algo que no sabía, que no sabía si iba a poder cumplirlo, quería y podía, quería y no podía. Libertad se encerró en una jaula de monos, de monos que no hacía monerías, pero realizaban hazañas inconclusas, que nunca se cumplían. Libertad decidió cambiar de aires, Libertad decidió salir. Entonces llamó a la puerta, puso un pie en la tierra y grito: “Libertad”
jueves, 31 de enero de 2008
Más melanina que todas las demás
Violeta era diferente a todas las demás. Sobresalía. Nadie supo explicar a qué se debía tal fenómeno, era bizarra y graciosa. Violeta nació con un problema de pigmentación en la piel.
La suerte siempre la acompañó, sus amigas la adoraban. Les encantaba ir a jugar al campo, corretear sin nadie que les diga qué decir ni qué hacer. Cuando jugaban a las escondidas, Violeta siempre salía perdiendo. No había forma que no la encontraran, ella simplemente resaltaba.
Lo fascinante y admirable, que yo puedo resaltar, de su personalidad son el optimismo y la voluntad. Desde chiquita, ya sabía que ella iba a ser una estrella. Quería triunfar como actriz. Se presentaba a cada casting, a cada obra de teatro. Por más que no la contrataran, ella volvía siempre con una sonrisa en la cara.
A los 20, sin ninguna obra de teatro y ningún tipo de performance actoral, Violeta se empezaba a preocupar. No había otra cosa que le gustara más.
Un día, viene una persona y habla con Violeta. Le dicen que eran justo lo que necesitaban, que su color de piel, su cara eran perfectas. Estaba feliz ¡saltaba en cuatro patas! Iba a grabar un comercial e iba a ser la cara de la marca.
Violeta era diferente a todas las demás vacas. Era violeta. Sobresalía, y era justo lo que Milka necesitaba.
La suerte siempre la acompañó, sus amigas la adoraban. Les encantaba ir a jugar al campo, corretear sin nadie que les diga qué decir ni qué hacer. Cuando jugaban a las escondidas, Violeta siempre salía perdiendo. No había forma que no la encontraran, ella simplemente resaltaba.
Lo fascinante y admirable, que yo puedo resaltar, de su personalidad son el optimismo y la voluntad. Desde chiquita, ya sabía que ella iba a ser una estrella. Quería triunfar como actriz. Se presentaba a cada casting, a cada obra de teatro. Por más que no la contrataran, ella volvía siempre con una sonrisa en la cara.
A los 20, sin ninguna obra de teatro y ningún tipo de performance actoral, Violeta se empezaba a preocupar. No había otra cosa que le gustara más.
Un día, viene una persona y habla con Violeta. Le dicen que eran justo lo que necesitaban, que su color de piel, su cara eran perfectas. Estaba feliz ¡saltaba en cuatro patas! Iba a grabar un comercial e iba a ser la cara de la marca.
Violeta era diferente a todas las demás vacas. Era violeta. Sobresalía, y era justo lo que Milka necesitaba.
miércoles, 23 de enero de 2008
Confundida
Me gritan, me doy vuelta y no veo a nadie. Me río y sigo caminando. Me vuelven a gritar. Nadie. Siento que mi corazón empieza a latir con fuerza. Me siento nerviosa, mis pies suben el ritmo. Con miedo tomo la primera esquina, las luces de la calle parecían no andar bien. Titilaban. Me vuelven a hablar, “no vayas” escuché. Paré y me senté bajo la única luz que funcionaba correctamente. Traté de tranquilizarme. Fue entonces cuando mi respiración volvió a la normalidad y sentí un poco de paz, las voces no se habían ido. Reí con mucha fuerza, me sentí realmente tonta. Mi conciencia me estaba jugando una mala pasada.
martes, 22 de enero de 2008
El ciempiés es un bicho muy raro.
En el ambiente se sienten esas ansias, ese miedo e indecisión. Hay en el viento mucha energía. Se mezclan mis pensamientos con las voces de los demás. La fila avanza de a poco. Parece un ciempiés viejo. Se escuchan portazos. Ese sonido lleno de fuerza retumba hasta mi médula.
¡Que miedo tengo! No se si estoy haciendo bien o mal. Me siento culpable por no haberme puesto a pensar antes. Lo peor de todo, es que estamos todos en el mismo lugar, reunidos por el mismo objetivo. ¿Habrá otros como yo? Me invade la frustración.
Avanzo de a dos personas cada media hora. Eso indica solamente una cosa: Indesición ¡Hay otros como yo! Lo que es peor. Si nadie sabe, toman lo primero que ven.
Mi cabeza me empieza a doler. Atrás mío hay dos personas discutiendo de esto y de aquello. Me siento mareada. Creo que estoy a punto de caer. Ahora lamento haberme acostado tan tarde. Se me nublan los ojos. Me siento débil. En eso, escucho la voz de una mujer: “Chiquita, ¿estas bien?” Abro los ojos. No tengo a nadie adelante. Había pasado media hora. Era mi turno.”Sí, si sólo me duele la cabeza” Pero yo seguía ahí parada sin hacer nada. Entonces me dice: “¿Documento?”
En el ambiente se sienten esas ansias, ese miedo e indecisión. Se mezclan mis pensamientos con las voces de los demás. Ahora es mi turno de votar. Ese día la democracia, no me dio gracia.
¡Que miedo tengo! No se si estoy haciendo bien o mal. Me siento culpable por no haberme puesto a pensar antes. Lo peor de todo, es que estamos todos en el mismo lugar, reunidos por el mismo objetivo. ¿Habrá otros como yo? Me invade la frustración.
Avanzo de a dos personas cada media hora. Eso indica solamente una cosa: Indesición ¡Hay otros como yo! Lo que es peor. Si nadie sabe, toman lo primero que ven.
Mi cabeza me empieza a doler. Atrás mío hay dos personas discutiendo de esto y de aquello. Me siento mareada. Creo que estoy a punto de caer. Ahora lamento haberme acostado tan tarde. Se me nublan los ojos. Me siento débil. En eso, escucho la voz de una mujer: “Chiquita, ¿estas bien?” Abro los ojos. No tengo a nadie adelante. Había pasado media hora. Era mi turno.”Sí, si sólo me duele la cabeza” Pero yo seguía ahí parada sin hacer nada. Entonces me dice: “¿Documento?”
En el ambiente se sienten esas ansias, ese miedo e indecisión. Se mezclan mis pensamientos con las voces de los demás. Ahora es mi turno de votar. Ese día la democracia, no me dio gracia.
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